El primer Año

El primer Año

Columna

María Cecilia Villegas

Terminado el primer año de gobierno del Presidente Kuczinsky se encuentra con 34% de aprobación. Y aunque los gobernantes suelen decir que poco les importan las encuestas, estas son un claro indicativo de la posibilidad que tienen de lograr hacer reformas importantes y lograr gobernabilidad.

Un país no se puede gobernar dando marchas y contramarchas. Y ello es precisamente lo que viene haciendo el presidente desde que se puso la banda presidencial. Su primer año de gobierno nos ha dejado la sensación de un Presidente que no tiene claro que es lo que está haciendo sentado en Palacio.

Los ciudadanos esperábamos reformas estructurales importantes. Queríamos llegar al bicentenario con una visión de país, con una ruta clara, con un Estado que no le meta cabe a los peruanos. Hubo quienes creyeron que el curriculum de Pedro Pablo Kuczynski nos garantizaba un buen gobierno. Pero nos encontramos con un gabinete poco dispuesto a enfrentar a la burocracia instalada y ponerla a trabajar y más bien bastante dispuesto a darles mayor comodidad a los grandes lobistas. Grandes errores como el caso del asesor Moreno que puso en evidencia la poca capacidad del equipo de gobierno para filtrar asesores y luego, su poca capacidad de reacción. Y mostraron además la podredumbre que rodea la cosa público.

El gobierno no ha logrado reactivar la economía al no haber tomado las medidas necesarias para recobrar la confianza de los inversionistas ni ha logrado sacudir al Estado. LavaJato y el Niño costero no son los únicos responsables de ello. La inversión pública (IP) acumula una caída de 5% en el primer semestre. Y creyeron que promoviendo la inversión en infraestructura como un instrumento crítico para reactivar la economía en el corto plazo y mejorar la competitividad en el mediano plazo, lograrían capturar la atención y el interés de los inversionistas.  Para ello decidieron sacar adelante los grandes proyectos de inversión que dejó “trabados” el gobierno anterior.  Pero eligieron mal sus batallas: Chinchero, el gasoducto y Talara.

La elección de Chichero como proyecto emblemático fue errada. La adenda y la necedad del ejecutivo les costó dos ministros, la percepción ciudadana de que el presidente y su gabinete responden a intereses privados antes que a los del país, y todo hace indicar que también nos costara varios millones de dólares.  El Presidente y su gabinete olvidaron que los intereses el Estado, no son los mismos que los de los privados. Y nuevamente los ciudadanos vamos perdiendo confianza en el ejecutivo.

En su discurso presidencial PPK hablo de las acciones inmediatas y enérgicas que ha tomado el gobierno en la lucha contra la corrupción. Según dice estas habrían sido reconocidas en otras partes del mundo. ¿Cuáles?, ¿donde? Y de ser así, ¿Por que aún no se ha hecho pública la información sobre Lavajato que ya tiene la fiscalía de la Nación? Nuevamente la sensación de que se está buscando proteger intereses privados, dejando de lado los del Estado. La lucha contra la corrupción debe ser necesariamente frontal, debe haber una sanción social si es que realmente queremos librar al Peru de esa lacra que es la corrupción. Si seguimos protegiendo prácticas corruptas con la excusa del impacto que la sanción podría generar en los trabajadores de las empresas que consiguieron crecer a costa de ellas, y en la economía difícilmente lo lograremos.

Las cuentas de las decisiones de los gobernantes de turno las asumimos todos los peruanos, pero ¿Quién asumirá la responsabilidad por ellas?

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