ANUNCIOS, HECHOS Y UTOPÍAS

ANUNCIOS, HECHOS Y UTOPÍAS

COLUMNA

(Lic. Sergio Medina Carpio)

En las horas previas al mensaje presidencial, del 28 de julio, debería ser una característica clásica, que el pueblo del Perú, tenga una expectativa natural y   mantenga un interés especial por los anuncios que haga el primer mandatario.

Deplorablemente, en las últimas décadas, solo ha habido relativa curiosidad y cierta indiferencia que  se sustenta en los mensajes precedentes donde no se encontraba, sino,  retórica y palabrería  que solo servía para justificar el aplauso obligado de los militantes obsecuentes,   que golpean las palmas de sus manos, aunque sea por cojudeces, cada vez que  el discursante se emocione y diga algo emparentado con las esperanzas del pueblo.

Al cumplirse el primer año de  gobierno de PPK, los ciudadanos del Perú, aguardamos que el señor Presidente, anuncie, con valentía y sinceridad, por ejemplo, que  su política laboral, cuya flexibilidad subrepticia e inocultable, no va.  Que,  contrariamente a ello,  reivindique derechos de  trabajadores que no están en planilla.

Que los ingresos al erario nacional,  por concepto de impuesto a la renta que pagan los inversionistas nacionales y extranjeros,  tenga una distribución justa, de acuerdo a las necesidades prioritarias de cada región.  Además, de garantizar la estabilidad de la economía nacional y la  eliminación  de la corrupción que, con la inseguridad ciudadana, son lacras que crean una atmósfera de intranquilidad y suspicacias. El Perú requiere desarrollo, paz, armonía, justicia, unidad,  honestidad y bienestar.

Los ciudadanos queremos escuchar del Presidente, solución a la espeluznante situación de los hospitales estatales que no califican como tales; sino que son, simplemente,  antiguas infraestructuras con presencia de pacientes angustiados y desesperados que no encuentran  en los gélidos ambientes  de farmacia, un solo  analgésico  para minimizar su dolor,  como lo ha demostrado un informe periodístico de la televisión nacional, hace algunos días.

En temas de salud, no hay duda,  los gobernantes dan un paso adelante y dos hacia atrás. Claro,  los funcionarios de altas jerarquías,  asisten a clínicas privadas o  viajan al extranjero para  sus dolencias. Pero, los millones de peruanos que no cuentan con recursos para tales lujos, ¿ por cuánto tiempo más seguirán  mendigando una atención médica;  amén de maltratos y carencias de medicamentos  básicos?.  Lo que ocurre es que la casta política que  ha estado y está en el poder, solo se pone en guardia, cuando el periodismo hace destapes de la tenebrosa realidad.

Alguien de la tribuna oficial que  conjetura esta opinión como una pretensión pesimista, se equivoca, porque, para ideas positivas, vamos en primera línea; es el proyecto incoherente de los  gobernantes lo que nos motiva comentar una verdad evidente. No se trata de reinventar la realidad o crear, con anuncios, sin hechos concretos y, más bien, con  utopías,  un Perú ficticio.  Es obligación de los políticos cambiar la situación del país,  ¡AHORA!,  no mañana.

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