AUXILIO DE LOS CRISTIANOS

AUXILIO DE LOS CRISTIANOS

(+ Javier Del Río Alba/Arzobispo de Arequipa)

Este miércoles, 24 de mayo, celebraremos la fiesta de María Auxiliadora, instituida por el Papa Pío VII en agradecimiento a la Virgen que lo liberó de la prisión a la que lo había sometido el emperador Napoleón, en el siglo XIX. La advocación de María como Auxilio de los Cristianos, sin embargo, data de mucho antes. Hasta nuestros días han llegado testimonios de que santos como Juan Crisóstomo, en el siglo IV, Sofronio, en el siglo VI y Juan Damasceno en el VIII ya la invocaban con ese título. En templos antiguos de Oriente encontramos también la denominación de Auxiliadora para referirse a la Virgen. Pero el que más colaboró para que esta advocación se extienda a la Iglesia universal fue san Juan Bosco, a quien la misma Virgen inspiró que construyera una basílica con ese nombre, lo que nuestro santo hizo en Turín y el templo fue consagrado el año 1868. “La Virgen quiere que la honremos con el título de Auxiliadora, los tiempos que corren son tan aciagos que tenemos necesidad de que la Virgen nos ayude a conservar y defender la fe cristiana”, decía Don Bosco. Desde entonces, la familia salesiana se destaca por la devoción a María Auxiliadora y ha construido numerosos templos en su honor por todo el mundo.

¡Cuántos de nosotros hemos sido auxiliados por la Virgen María! ¡Cuántos de nosotros somos testigos de que María ha cumplido el encargo que Jesús le dio en la cruz y nos ha acogido como hijos! Ciertamente, María es nuestra Madre y nos ama con un amor incondicional. Ella, que ha cooperado en nuestra redención. Ella, en quien se cumplió lo que Dios anunció al demonio: “enemistad pondré entre ti y la mujer, entre su linaje y el tuyo, él te pisará la cabeza mientras tú acechas su calcañar”. María, a quien Dios le concedió la gracia de participar de un modo especialísimo en la victoria de Jesucristo sobre el pecado y la muerte, es nuestro gran auxilio ante las insidias del demonio. En ella el demonio ha sido derrotado. Con ella también nosotros podemos salir victoriosos de las tentaciones, mantener viva nuestra fe cristiana y difundirla con nuestras palabras y nuestras obras.

Por eso, quisiera invitarlos a no olvidarse de la Virgen María, a quien en Arequipa conocemos como nuestra “Mamita de Chapi”. Invoquémosla en nuestras necesidades y acudamos a ella como un hijo pequeño recurre a su madre en busca de protección y de consuelo, y como un hijo ya joven o adulto recurre a su madre en busca de ayuda, consejo y comprensión. En la medida en que lo hagamos experimentaremos que realmente la Virgen está viva y ha sido instituida por Dios como mediadora de todas las gracias. Encomendémonos cada día a ella y encomendémosle también a nuestros seres queridos, familiares y amigos. Veremos que viviremos contentos, nuestras familias estarán más unidas, nuestros niños, jóvenes y ancianos estarán protegidos. Si Don Bosco consideró que en su tiempo era necesaria la ayuda de la Virgen, mucho más necesaria lo es en nuestros días porque la violencia física y verbal ha aumentado, mucha gente ha perdido la fe y la familia está siendo constantemente atacada a través de esa “colonización ideológica” que el Papa Francisco ha denunciado en varias oportunidades.   

Comentarios

comentarios

Advertisements